Si te gusta ir a la piscina en invierno, te interesa saber cómo afecta el cloro a tu piel

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Ir a la piscina cubierta es un deporte muy completo que te ayuda a reducir la inflamación de las articulaciones, mejorar las habilidades motoras y mitigar el estrés y la ansiedad. Pese a que sus beneficios son abundantes, el cloro presente en el agua de la piscina y las gomas del gorro y las gafas pueden dañar tu piel especialmente si la tienes sensible o atópica o si sufre algún tipo de patología como dermatitis, o psoriasis.

 

Pero, ¿a qué se deben los efectos adversos del cloro en tu piel?

El cloro se utiliza en las piscinas como elemento químico desinfectante para evitar el crecimiento de determinados microorganismos patógenos, bacterias y hongos. Hace que el agua se encuentre en estado óptimo para el baño, pero dependiendo de la temperatura del agua y del pH resultante de ésta, el cloro como tal puede resultar irritante para nuestra piel dando lugar a sequedad e irritación de la misma, y favoreciendo en muchos casos la aparición de eccemas, rojeces y reacciones alérgicas o dermatitis.

Las pieles atópicas y extremadamente sensibles padecen una alteración en la barrera cutánea que ocasiona una pérdida elevada de agua a través de la epidermis. Esto da lugar a episodios  sequedad y  hace qué este tipo de pieles sean más susceptibles a sustancias que pueden resultar irritantes y nocivas para la piel, como es en este caso el cloro.

También hay determinados tipos de piel como puede ser la de los bebés, la de los niños y la de personas de más edad, que por las características anatómicas y fisiológicas de las mismas (son mucho más finas que la piel del adulto y no tienen el sistema inmunitario de la epidermis desarrollado o en perfecto estado) son altamente susceptibles al cloro presente en el agua de las piscinas.

Pacientes con patologías cutáneas como psoriasis, dermatitis, sometidas a tratamientos farmacológicos u oncológicos, o cualquier otra alteración inflamatoria de la piel pueden notar también un exceso de sequedad o irritación en la piel tras la exposición al agua de piscina exacerbándose todas sus manifestaciones clínicas del día a día.

El contacto del cabello a una concentración muy fuerte de cloro o exposiciones prolongadas al mismo, produce una alteración de una de las proteínas propias del cabello, la queratina, y de los ácidos grasos que rodean a la fibra capilar. Por tanto este también se ve resentido y como consecuencia de ello, la fibra capilar se  vuelve más porosa, el cabello se reseca y se hace más quebradizo.

Los efectos del cloro también son importantes en el cuero cabelludo, ya que se deshidrata y puede ocasionar episodios de descamación celular, dermatitis, irritación y la consiguiente aparición de caspa.

 

Cómo mejorar y proteger la piel y el cuero cabelludo del cloro

En todos los casos, y sobre todo en estos que hemos mencionado con alteraciones cutáneas tales como paciente oncológico, dermatitis atópica o psoriasis, etc , debemos seguir unos cuidados especiales tras el baño.

–              Usar gafas de piscina para evitar la irritación de los ojos.

–              Emplear gorro para proteger tu cabello. Si es de silicona será impermeable por lo que protegerás el cabello del contacto directo al cloro.

–              Quitarse el bañador húmedo para evitar la aparición de hongos.

–              Ducharse antes y después de la piscina. Tras una sesión de natación recomendamos enjabonar con nuestro JABÓN LÍQUIDO DE OZONO OZOAQUA para eliminar los restos de cloro de la piel y cualquier otra impureza presente en el agua de la piscina, y para evitar cualquier tipo de contagio debido a su efecto higienizante y para favorecer un efecto calmante e hidratante en nuestra piel. Completa la ducha con el CHAMPÚ DE OZONO OZOAQUA para fortalecer e hidratar el pelo y mantener el cuero cabelludo en buen estado previniendo y/o calmando cualquier alteración del mismo.

–              Tras secarte bien (no olvides los pliegues cutáneos y zonas húmedas como las interdigitales) aplica la CREMA CORPORAL DE OZONO OZOAQUA para nutrir y regenerar tu piel, es apta para todo tipo de pieles incluso no solo para las más delicadas, reactivas y sensibles. Te ayudara a calmar cualquier sensación de picor y sequedad que aparezca tras el baño, fortaleciendo tu barrera cutánea y manteniéndola en buen estado para prevenir cualquier alteración de la piel.

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